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Luna de Villa Castells

Desde hace quince años el club San Lorenzo de Villa Castells lucha por conseguir un predio propio que le permita seguir existiendo. De no concretarse, este año quedará fuera del campeonato de fútbol local.

Por Carolina Molina, Eliana Urbina y Federico Sager


Si Ricardo Darín fuese el héroe barrial que todos admiraron en la película de Juan José Campanella, estaría hoy entre los socios y amigos del Club Atlético San Lorenzo de Villa Castells. Como en Luna de Avellaneda, este club corre el riesgo de desaparecer, pero algunos piensan que es injusto y luchan para impedirlo.

El club fue desalojado para que la Asociación Mutual de Empleados de Bienestar Social (AMEBS) pudiera finalizar un plan de viviendas. La mutual, el Instituto de la Vivienda de la Provincia de Buenos Aires (IVBA) y la Municipalidad de La Plata incumplieron un acta acuerdo y dos convenios en los que se comprometían a que el club obtuviera un nuevo lugar donde seguir funcionando. Si San Lorenzo no consigue un predio este año ya no podrá participar en ninguno de los torneos de la zona ni ser parte de la Liga Amateur Platense.

El club es el resultado de la iniciativa de un grupo de padres por crear un lugar donde sus hijos y familias pudieran tener contención social. Por estos motivos ocuparon en 1991 un terreno lleno de pastizales y suciedad, ubicado entre las calles 505, 508, 10 y las vías del ferrocarril, en la localidad de Gonnet. Limpiaron el predio e instalaron un campo de juego donde los chicos comenzaron a entrenar y divertirse.

En ese entonces el terreno pertenecía legalmente al Laboratorio Central de Salud Pública, del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Mientras se instalaba y adecuaban el lugar, el club comenzó a tramitar el pedido del predio a la Dirección de Inmuebles del Estado. Funcionarios del ministerio negaron la solicitud argumentando que el lugar estaba asignado al pastoreo de animales para realizar pruebas de vacunas. Aún así se les permitió el uso temporario del predio hasta que encontraran otro sitio donde instalar la cancha.

A pesar de la negativa, San Lorenzo se fue consolidando como institución y como club de fútbol infantil. Obtuvo la Personería Jurídica Nº 10156 y se asoció a la Liga de Fútbol Infantil Platense Amateur (LIFIPA).

Mucho más que un desalojo

En 2003, luego de permanecer ahí doce años, una orden de desalojo firmada por el fiscal Szelagowski obligó al club a retirarse del predio donde estaba prevista la continuación del barrio Complejo Habitacional 83 Viviendas, edificado en beneficio de los socios de la Asociación Mutual de Empleados de Bienestar Social (AMEBS), en su mayoría trabajadores del Ministerio de Salud. Muchas personas con la camiseta de San Lorenzo puesta procuraron impedir la expulsión pero la mutual ya había preparado una máquina topadora que atravesó de lado a lado la cancha. Desde entonces se desencadenaron una serie de hechos que hicieron que el club tenga que ir de un lugar al otro para seguir existiendo. El mal trago, lejos de terminar ese día, no fue más que el principio.

El desalojo fue promovido a comienzos de 2002 por la mutual mediante una carta al ministerio, quien se hizo cargo de la solicitud y la elevó a la Secretaría General de Gobierno y ésta a fiscalía. Lo llamativo es que las tierras ya no estaban a nombre del ministerio sino que desde el 3 de diciembre de 2001 eran propiedad del Instituto de la Vivienda de la Provincia de Buenos Aires (IVBA), encargado del financiamiento del barrio.

Luego del episodio, el IVBA, la Municipalidad y el club firmaron un acta acuerdo, donde el Instituto se compromete a ceder al club por 5 años un terreno y la Municipalidad a buscarle otro lugar en caso de interrumpirse el permiso de ocupación. El acta fue ratificada por el Convenio Nº 09-381/04, establecido entre el Instituto y el club, en tanto otro, el Nº 09-487/04, compromete a la a desmontar las instalaciones del club y al Instituto a aportar personal y equipos de transporte para el traslado de los objetos removidos. Ninguno de ellos se cumplió.

Las tribunas, el alambrado de cerco perimetral, los bancos de suplentes y las torres de iluminación desaparecieron, así como los bienes que quedaron dentro del salón y los vestuarios, desde las camisetas de los niños hasta algunos electrodomésticos. A la comisión directiva se le impidió retirar sus pertenencias de las edificaciones, que luego fueron demolidas, y tampoco fueron trasladadas al predio asignado según lo convenido con AMEBS y el IVBA.

A esto se suma que el intento por instalarse en el lugar acordado con el Instituto de la Vivienda fue vano. Personal del Laboratorio Central que todavía ocupaba el terreno, sin poseer ningún derecho sobre el mismo, sacó las posesiones de San Lorenzo a la calle sin mayores explicaciones.

La lucha del club por continuar existiendo, el interés por mejorar el predio y principalmente las actividades deportivas en beneficio de los chicos y jóvenes, les otorgaba de por sí una gran legitimidad. El hecho de ser nombrados por el municipio como Entidad de Bien Público, en 1992, los avalaba oficialmente para que se les donara otro predio cercano que los contuviera. Ese compromiso se plasmaría en la Ordenanza Nº 10.166 de octubre de 2006 -ampliada por la Ordenanza 10.370 de mayo de 2008- en la que se autoriza al Departamento Ejecutivo de la Municipalidad a conceder en uso a título precario por el término de veinte años al Club San Lorenzo un terreno en calle 7 y 484, aunque falta lo más importante: la decisión oficial de ponerle la firma.

Con la azulgrana hasta el fin

Los pibes de la categoría 97 del Club San Lorenzo de Villa Castells no necesitaron de las comodidades que otorga tener una cancha propia para saborear la victoria. A fines del año pasado salieron campeones en la cancha de Curuzú Cuatiá, de calle La Garza, en la localidad platense de Villa Elisa. Hacía falta un empate para dar la vuelta olímpica y lograron el 4 a 4 en los últimos minutos del partido.

Uno de los artífices del triunfo fue Gabriel Albrecht, el Director Técnico, que se incorporó a trabajar con el club a principios del año pasado, a pedido del presidente, Alfredo Giommi. Señaló al respecto: “Sin él este club no existiría porque no tenemos predio, no tenemos cancha, gracias al presidente que va a buscar a los chicos, viene, los lleva, los trae, paga lo que hay que pagar”. Desde el desalojo el alquiler o préstamo de canchas y jugar los partidos de visitantes se transformó en la única salida mientras exigen que el municipio les otorgue un terreno en donde instalarse de manera definitiva.

“Es una lástima que nos hayan quitado la cancha que teníamos antes, perdimos todo y estábamos lo más bien ahí” dijo Nives Zorzal, madre de Elmer de once años, que hace cinco juega en San Lorenzo. “El club es lo más importante para los chicos, que puedan divertirse y salir adelante”, enfatizó. Carlos Paz, otro socio, contó que el club se ha convertido en “la vida misma”, que siempre trabajaron a pulmón y “que de un día para el otro te lo borren, te empuja a seguir peleando”.

Los contratiempos atravesados por San Lorenzo sólo profundizaron los sentimientos de sus directivos y socios: “El club es una cosa muy fuerte, sino, te imaginás que en estas condiciones, con el poco tiempo que uno dispone para este tipo de emprendimientos, lo hubiera abandonado, pero hay gente que de hecho lo encaró con verdadero sentimiento”, expresó Giommi, y confesó que su deseo es darle algo a los chicos a través del deporte, un lugar de esparcimiento, un rato de diversión.

Esas fueron las ideas que impulsaron en un primer momento a la creación del club y son las que dan fuerza a la actual disputa. San Lorenzo de Villa Castells no baja los brazos a pesar de ser un simple grano de arena comparado con el proyecto que políticos de turno y la mutual llevaron adelante.

La mano de Dios

El club continúa exigiendo un lugar en el que ubicarse de forma permanente. Sus esfuerzos y búsquedas solo han dado por resultado predios alternativos donde funcionar temporariamente. Las negativas se han disfrazado de diversas excusas y San Lorenzo ha visto pasar frente a sus ojos oportunidades ajenas.

La Iglesia Biblia Abierta Misión Sudamericana ocupa aún hoy una porción de la misma parcela de la que fue echado el club. A pesar de haber recibido también una orden de desalojo, dirigida al Pastor Alberto Dionisio Martínez, con el objetivo de dejar libre el predio para la construcción del barrio de la mutual, la solicitud no se concretó nunca.

Aún así en Villa Castells hubo un espacio verde municipal otorgado a una escuela de enseñanza privada, el Colegio San José Obrero, el cual no sólo salió beneficiado con la adjudicación del terreno, sino que además cercó su edificio y colocó carteles de propiedad privada.

El club permanece literalmente a un costado, en un pequeño pedazo de tierra en el que las categorías entrenan. Los sábados, en los partidos del torneo, los chicos son siempre visitantes. La institución fue la única excluida de Villa Castells, resultando perjudicados cientos de niños de familias de bajos y medianos recursos.

La excusa perfecta

La lucha de los padres por continuar con las actividades del club hizo que golpearan puertas hasta ser escuchados y llegara a aprobarse en la Legislatura Provincial un proyecto de Ley donde se les donaba el predio que históricamente ocuparon. AMEBS comenzó entonces a moverse con celeridad para que se vetara la Ley.

El vicepresidente de la mutual, Mario Desimone no entiende cómo en diputados puede haber políticos que votan proyectos sin conocer la cuestión de fondo. Contó sobre ese episodio que al club “no sólo le habían cedido donde estaba la cancha, le habían cedido todo el resto, incluyendo casas que ya estaban habitadas”.

El club de fútbol infantil que AMEBS había creado a pocos metros de San Lorenzo, lo dejó con menos oportunidades aún de defenderse. Su flamante existencia se convirtió en el argumento más fuerte para el veto de la Ley que otorgaba al Club la asignación del terreno. Con un solo club de fútbol en la zona parecía alcanzar para Carlos Ruckauf, quien era gobernador provincial en esa época y sostuvo que nadie saldría perjudicado.

En tanto, el presidente de San Lorenzo de Villa Castells, Alfredo Giommi, solicitó a AMEBS compartir las instalaciones deportivas de la mutual, pero la entidad nunca respondió el pedido.

Nota publicada originalmente en http://periodismodeinvestigacion.wordpress.com/2009/03/11/luna-de-villa-castells/

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